NUTRICIÓN PÚBLICA: REFLEXIONES ANTE LA PANDEMIA ORIGINADA POR EL COVID-19

Por: Dra., M.Sc., Nutricionista, Faviola Jiménez Ramos. CEO de la Red Peruana de Alimentación y Nutrición (RPAN). 

 

La primera vez que en el mundo se acuñó el término nutrición pública fue en una carta dirigida al editor de la Revista “The American Journal of Clinical Nutrition” publicada en el año 1994,en la cual un grupo de expertos de la nutrición “no clínicos” proponían la siguiente definición: “La nutrición pública es una disciplina que trata acerca de los problemas de la población, y de los programas y políticas públicas para abordar estos problemas, se define en contraposición a la nutrición clínica, que se orienta a las personas individuales”.

 

 

Nos encontramos en pleno año 2020 atravesando una de las pandemias de mayor impacto en términos de los sistemas sanitarios y los avances en el desarrollo de la nutrición pública, son aún exiguos. Lo paradójico es que la pandemia ocasionada por el coronavirus COVID-19, nos demuestra que la nutrición pública es la ruta imprescindible, pues nos ofrece en primer lugar herramientas de análisis poblacional, la implementación de programas y lo más importante la generación de políticas públicas.

 

Aquí algunas reflexiones:

 

La nutrición pública ofrece la oportunidad de facilitar múltiples herramientas inherentes a su labor como: el enfoque multicausal, multidisciplinario, multisectorial, capacidad para establecer procesos participativos con la sociedad y por ello permitir la coordinación, integración, establecimiento de alianzas, redes y la sostenibilidad de las acciones a favor de la mejora de la salud nutricional; además nos permite proponer estrategias que promuevan la seguridad alimentaria y nutricional, la agricultura familiar, la promoción de sistemas alimentarios urbanos, el impulso de los objetivos de desarrollo sostenibles, el desarrollo de ciudades saludables, entre otros.


Sin embargo, una de las tareas pendientes de la nutrición pública es la formación de recursos humanos pues además de la base científica que se requiere para el ejercicio de la nutrición se necesitan consolidar competencias que pertenecen a otros campos del conocimiento como las ciencias económicas, ciencias sociales, ciencias humanas, etc.; teniendo como punto de partida el entendimiento que la nutrición pública va más allá de las recomendaciones individuales, pues uno de sus principales diferenciales es lograr grandes impactos en cortos periodos de tiempo.
 

Las pandemias mundiales tienen 2 características, el origen infeccioso y el hecho de producirse de manera simultánea en varios países; ante ello la nutrición pública podría ayudar a implementar planes poblacionales de inmunonutrición que vayan más allá de aspectos comunicacionales y educacionales y logren influir en la accesibilidad de alimentos sanos, seguros y sostenibles para la población.

 

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Por: Dra., M.Sc., Nutricionista, Faviola Jiménez Ramos. CEO de la Red Peruana de Alimentación y Nutrición (RPAN). 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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