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Ni comida preparada ni servicio a domicilio: lo que hace falta es cocinar más

No cocinamos ni una hora al día, y se pierde algo más que salud si se ignora qué quiere decir una receta con "le echas la harina que te pida".

 

 

Veggie, foodie, yummi… el número de anglicismos utilizados hoy para referirse a la cocina es proporcional al número de horas que buena parte del país dedica, desde el sofá de casa, a ver cómo otros cocinan en televisión. Semana a semana, analizamos (y criticamos) los avances de los concursantes de Masterchef, sentimos vergüenza ajena de los menús de Ven a cenar conmigo o vemos cómo parejas de todo el país se seducen frente a un plato en First dates.

 

Sin embargo, más allá de la imagen, ¿cuántos de esos aficionados elaboran su propio sofrito? ¿Quiénes dedican la tarde a remover, observar, probar, oler, rectificar, subir el fuego o bajarlo para hacer un puchero? ¿Y quién reutiliza la pringá para hacer croquetas o cocinar una ropa vieja?.

 

La estadística dice que pocos, muy pocos. Según el estudio Cocina: actitudes y tiempo que los consumidores emplean en ella, de la empresa de investigación de mercados GFK, los españoles dedicamos a cocinar desayuno, almuerzo, merienda y cena una media de 6 horas y 20 minutos a la semana. La cifra es de este año. En 2015, la misma encuesta –realizada a 1.500 personas- reflejaba 6 horas y 48 minutos: es casi media hora menos en apenas 4 años. El documento también destaca que las mujeres cocinan más que los hombres: 7 horas y 25 minutos frente a 5 horas y cuarto. Pero hay más datos desalentadores: el 51,6% de la población cocina cuatro o menos horas semanales.