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MITO: Los ajos contienen antibióticos

¿Verdad o mentira?... ¡VERDAD!

 

 

Y están perfectamente identificados con el nombre de garlicina, procedente del inglés, porque "garlic" es la traducción de ajo o alicina, del latín allium, que es la denominación científica de la planta. 

 

Hay que destacar que este antibiótico se forma al combinar dos sustancias que componen el ajo: la aliina y la alinasa, lo que sucede cuando el ajo es machacado, cortado o durante la acción de los jugos gástricos en el estómago.

 

El proceso de formación es el mismo que se da cuando la planta es atacada por un insecto o por cualquier causa mecánica y el bulbo de defiende originando una sustancia antiséptica con efectos demostrados frente a virus, bacterias y hongos.

 

El problema es que el antibiótico generado tiene un periodo de actividad muy corto, por lo que debe ingerirse inmediatamente después de ser cortado o machacado, y siempre en crudo, porque es muy sensible y al calentarlo se inactiva, dándose la circunstancia, además, de que el mismo principio inmediato es el responsable del olor, que disminuye en gran medida cuando se cocina y paralelamente a la pérdida de las propiedades terapéuticas.

 

Como compensación, durante los tratamientos culinarios y por la acción del calor se libera el ajoeno, que tiene propiedades anticoagulantes y ayuda a reducir el nivel de colesterol. Como vemos el ajo tiene beneficios considerables, aunque el más conocido es su poder antibiótico. Tiene también efectos antihelmínticos, antiinflamatorios, mucolíticos y expectorantes, ayuda a combatir la depresión incrementando el nivel de serotonina en el cerebro y actúa positivamente sobre el colesterol y algunos tipos de cáncer. 

 

Como alimento es rico en casi todas las vitaminas, principalmente en la B6, en minerales, sobre todo potasio y magnesio, y en algunos aminoácidos esenciales, como la lisina, la leucina y la arginina.

 

Es indudable que el ajo contiene principios activos favorables para el organismo y que, por lo tanto, su presencia en la dieta resulta conveniente. Pero cualesquiera de los efectos que se le imputan, puede ser ocasionado por otros alimentos muy variados; y en cuanto a su poder antibiótico, es mucho más recomendable recurrir, en caso de infección, al consejo médico, que encontrará, siempre y para cada caso, alguno de eficacia superior a la de la alicina del ajo.

 

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Referencia:

¿Verdad? ¿mentira? La respuesta a los mitos más frecuentes de la alimentación. Ismael Díaz Yubero, José Luis Murcia. 

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