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«El azúcar oculto en los ultraprocesados hace que tomemos mucho más de lo que creemos»

19 Feb 2019

Carlos Ríos, nutricionista creador del movimiento «Realfooding», y DKV impulsan un manifiesto para promover un consumo responsable de azúcar.

 

¿Cuánto azúcar tomas al día? O mejor dicho, ¿cuánto azúcar crees que tomas al día? Cuando alguien formula esa pregunta solemos pensar en las dos «cucharaditas» que añadimos al café y que en realidad son las que nos llevan a contestar: «No mucha, la verdad». Pero de lo que no somos conscientes, según alerta Carlos Ríos, nutricionista impulsor del Realfooding, es de la cantidad de «azúcar oculto» que tomamos en el día a día gracias a refrescos, zumos industriales, bebidas energéticas, productos de pastelería, chocolates y confitería; lácteos ultraprocesados y derivados como helados; cereales de desayuno, snacks en barritas, galletas o mermeladas. «Son productos que consumimos de forma habitual y que, por tanto, propician que nos excedamos en la cantidad de azúcar sin saberlo», aclara.

 

La ingesta media diaria de azúcar en España se sitúa en los 71,5 gramos, que casi triplica el consumo medio máximo recomendado por la OMS, que es de 25 gramos diarios. Pero lo más preocupante es que una gran parte de la población consume azúcar sin saberlo.

 

Con el objetivo de divulgar los riesgos, las causas y las consecuencais para la salud que implican un consumo inconsciente y abusivo del azúcar, DKV Salud y Carlos Ríos han lanzado el manifiesto «Por un consumo responsable de azúcar», que incluye un decálogo de compromisos y actuaciones para conseguir implementar políticas que reduzcan el consumo de azúcar y mejoren la salud pública.

 

 

Por un consumo responsable de azúcar


1. Otorgar una mayor importancia a la educación en alimentación saludable en la educación primaria y secundaria.

2. Promover un etiquetado de los alimentos más claro y sencillo, con indicacione sne la parte frontal de los productos de si contienen altas cantidades en azúcar, y advertencias sobre el riesgo que implica.

3. Limitar la publicidad de los productos ultraprocesados dirigida a menores de edad.

4. Favorecer el acceso a alimentos reales y restricción de la venta de ultraprocesados en lugares públicos de interés como centros sanitarios o educativos (hospitales, colegios, universidades...).

5. Establecer impuestos a nivel estatal sobre las bebidas azucaradas para reducir su consumo y con el dinero recaudado se financien medidas de promoción de la alimentación saludable.

6. Promover la alimentación basada en alimentos reales, mínimamente procesados, para evitar consumir azúcares añadidos.

7. Concienciar sobre las elecciones a la hora de alimentarse, sobre la importancia de leer las etiquetas de los alimentos y productos que se compren, sin eliminar la opción de utilizar el azúcar para preparaciones culinarias de consumo ocasional.

8. Incentivar el proceso de cocinar y preparar personalmente las comidas.

9. Limitar la compra de productos ultraprocesados. Es mejor prevenir y evitar la exposición a estos productos que suelen tener envases llamativos y, por tanto, pueden provocar antojos.

Por último, proponen monitorizar y medir a través de la aplicación «Quiero cuidarme» de DKV, el índice de vida saludable personal.

 

 

¿Existen los procesados «buenos»?


Una de las ideas en las que incidió Carlos Ríos durante la presentación del manifiesto es en que el objetivo del manifiesto no es demonizar el azúcar, sino poner el acento en las diferencias entre los azúcares intrínsecos (alimentos frescos y sin procesar como por ejemplo las manzanas, las naranjas y los plátanos), los azúcares libres (presentes de forma natural en las frutas y verdudas cuando se procesan en zumos y purés) y los azúcares añadidos (agregados a los alimentos durante el procesamiento o preparación que tienen múltiples nombres como jarabe de maiz, dextrosa, fructosa, glucosa, sacarosa, lactosa , maltosa, jarabe de malta, melaza...).

 

Así, explica que el consumo de ultraprocesados, con azúcares añadidos, son los que suponen un mayor perjuicio para la salud, pero que también existen los que podrían calificarse como alimentos procesados «buenos» y que, entre otras características, deberían tener menos de 10 gramos de azúcar por cada 100 gramos de producto.

 

¿Es menos placentero comer sin azúcar?