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Sanidad y la industria acuerdan reducir un 10% azúcares, sal y grasas de los alimentos

25 Jan 2019

400 fabricantes de lácteos, platos preparados, refrescos y bollería, entre otros productos, firman el convenio.

 

 

Casi 400 empresas del sector alimentario (398 exactamente) se han comprometido a reducir el azúcar añadido, las grasas saturadas y la sal de sus productos, según el acuerdo que han firmado esta mañana con el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social de España. De media, la disminución de los tres ingredientes será de un 10%, aunque con muchas diferencias.


El objetivo es mejorar la salud de los consumidores y, sobre todo, los índices de obesidad y sobrepeso. España tiene una de las tasas de obesidad más altas de Europa. El 54% de los adultos tiene sobrepeso y el 17% es obeso. Entre la población infantil, el 40% tiene sobrepeso y el 18% padece obesidad, según los datos de Sanidad.

 

Los sectores que se han sumado a este acuerdo son los de aperitivos salados, bebidas refrescantes, bollería y pastelería, cereales de desayuno infantil, cremas, derivados cárnicos, galletas, helados, néctares de frutas, panes especiales envasados, platos preparados, productos lácteos y salsas.

 

 

Los objetivos que se han fijado son:

 

Sal. Este alimento está relacionado con problemas de salud como la hipertensión, pero también con la obesidad, cuya reducción es el objetivo final de esta estrategia. En concreto se propone bajarla casi un 14% en las patatas fritas, un 16% en los preparados cárnicos (embutidos) y un 5% en salsas como las de tomate, por ejemplo.

 

Azúcares añadidos. Se propone reducirla un 5% en bollería y un 10% en néctares de fruta y bebidas refrescantes, entre otras medidas. El azúcar está relacionado con la obesidad y la diabetes, y su uso industrial es amplio en muchos productos no solo para endulzarlos, sino como conservante (jamón cocido, mayonesa, etcétera).

 

Grasas saturadas. Obviamente relacionadas con el sobrepeso y problemas cardiovasculares. Se acuerda reducirlas un 10% en aperitivos salados y platos preparados, y un 5% en galletas, bollería y derivados cárnicos.

 

“Europa tiene uno de los niveles de seguridad alimentaria más altos del mundo, pero tenemos el nuevo reto de la obesidad", ha dicho la ministra, María Luisa Carcedo, tras el acto de la firma. "Las dietas poco saludables causan más muertes y enfermedades en todo el mundo que el consumo de alcohol, tabaco y drogas”, ha añadido.

 

El acuerdo forma parte de la Estrategia Naos (Nutrición, Actividad física, prevención de la Obesidad y Sedentarismo) que inició el ministerio de 2004, siendo su titular Elena Salgado (PSOE), y tiene como base la autorregulación del sector para conseguir dietas más saludables, pero esta vez con mayor concreción en los objetivos (la primera vez solo se estableció numéricamente la reducción de la sal en el pan en un 18%, 4 gramos por kilo en cuatro años).

 

“Hay que destacar el esfuerzo de las empresas que asumen este plan y ponen al consumidor en el centro de su actividad, apostando, desde la autorregulación, por una oferta variada, amplia y de calidad", ha dicho el presidente de FIAB, la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas, Tomás Pascual Gómez-Cuétara.

 

La directora de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), Marta García Pérez, destaca que con la firma se cierra una negociación que "ha conseguido reunir a todas las empresas de cada sector, donde las grandes han tirado de las pequeñas", afirma. Y valora "que en ningún otro país ha habido acuerdos tan potentes", en los que se ha negociado con tantos sectores y se ha llegado a acuerdos numéricos "hasta el decimal", lo que "hará muy fácil el seguimiento después".

 

Además, García Pérez señala que empresas de distribución y restauración colectiva y social (cáterin, comedores de empresa) han firmado el acuerdo. También las que se dedican a las máquinas dispensadoras de alimentos.

 

Para la directora de la agencia, el acuerdo tiene dos impactos claros. Uno, en la industria, que va a tener que reformular procesos (por ejemplo, para sustituir el azúcar o las grasas), y otro, en el consumidor, que puede encontrarse con productos con otro sabor. En este aspecto afirma que es importante que todas las empresas de un mismo sector estén en el acuerdo, porque así se evita que una pueda hacer competencia a las demás aprovechando los cambios que tienen que hacer. Por ejemplo, ofreciendo galletas más dulces cuando las demás compañías reducen el azúcar. Por eso el acuerdo es gradual, de dos años que luego habrá que revisar, para que el consumidor vaya acostumbrando su gusto.

 

Estos cambios en la composición pueden ser sencillos o muy complicados dependiendo del sector. Por ejemplo, fuentes de la patronal de los fabricantes de refrescos, Anfabra, señal