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Mito: Las grasas "trans" son perjudiciales para la salud

20 Jul 2018

¿Verdad o mentira?... VERDAD!!!

 

 

Los ácidos grasos trans (en inglés trans fatty acids, TFA), también popularizados como grasas trans, son un tipo de ácido graso insaturado que se encuentra principalmente en alimentos y cuya ingesta excesiva es perjudicial para el organismo. Se encuentran principalmente en productos industrializados que han sido sometidos a hidrogenación.

 

Las grasas "trans" aparecen como resultado de añadir hidrógeno a algunos aceites vegetales en un proceso químico conocido como hidrogenación. Es decir, se inyecta hidrógeno a los ácidos grasos poliinsaturados de aceites de semillas como el girasol o la soja, con lo que desgraciadamente se convierten en grasas saturadas, porque la finalidad del proceso es lograr que un elemento líquido se convierta en sólido y su consistencia permita usarlo en algunas preparaciones.  

 

La hidrogenación se lleva a cabo para modificar el aspecto de las grasas y conseguir alargar la vida del alimento en el que se incorporan estas grasas, así como mejorar su textura. Se trata, en definitiva, de hacer el producto más duradero y más apetecible.

 

¿Qué pasa si consumimos a menudo y continuamente grasas trans? El organismo aumenta el nivel de colesterol malo y disminuye el colesterol bueno. La hipercolesterolemia se asocia a las enfermedades cardiovasculares y cada vez hay niños más pequeños con este problema.

 

 

En el marco de una dieta equilibrada, el abuso en su consumo tiene efectos nocivos a largo plazo, ya que su influencia sobre el colesterol es muy negativa. No solo contribuyen a aumentar el nivel del denominado colesterol malo (LDL), sino que disminuyen los niveles del colesterol bueno (HDL) e incrementan el nivel de triglicéridos en sangre, lo que no deja de ser una forma de jugar a la "ruleta rusa" con las enfermedades cardiovasculares. Pero además, pueden retrasar el crecimiento y la maduración del cerebro mediante la formación de paredes celulares defectuosas. Un estudio llevado a cabo por investigadores de Harvard y publicado en el American Journal of Clinical Nutrition, asegura que los ácidos grasos "trans" parecen aumentar el riesgo de sufrir diabetes tipo II.

 

Las Grasas Trans se encuentran en los alimentos elaborados industrialmente con aceites vegetales y se encuentran en aperitivos y snacks salados, como papas fritas, palitos, galletas, pizzas, margarinas, barritas de cereales, hamburguesas, magdalenas, empanadas y productos precocidos como canelones y croquetas, entre muchos otros.

 

Es importante consultar las etiquetas si se consumen estos productos con frecuencia. Según los criterios la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo de grasas "trans" deben representar menos del 1% de las calorías diarias ingeridas.

 

Si tomamos como ejemplo un adulto que consume un promedio de 2.000 calorías diarias, y que cada gramo de grasa contiene 9 calorías, podemos estimar que 2 gramos (aproximadamente) es la cantidad de Grasas Trans que una persona puede comer por día.

 

Su utilización es para mejorar la textura, el sabor, con lo cual en general abaratan el costo del producto. Es importante leer las etiquetas.

 

El 14 de mayo del 2018 la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado hoy una guía (denominada REPLACE por su acrónimo en inglés) en la que se indican los pasos que hay que seguir para eliminar los ácidos grasos trans de producción industrial del suministro mundial de alimentos.

 

Eliminar las grasas trans es clave para proteger la salud y salvar vidas: la OMS estima que cada año la ingesta de grasas trans causa más de 500 000 muertes por enfermedades cardiovasculares.

 

Las grasas trans de producción industrial están contenidas en grasas vegetales endurecidas como la margarina y el ghee, y suelen estar presentes en tentempiés y alimentos horneados o fritos. Los fabricantes suelen usarlas porque tienen un tiempo de conservación más largo que otras grasas. Sin embargo se pueden usar alternativas más saludables que no afectan al sabor ni al costo de los alimentos.

 

La iniciativa REPLACE consiste en seis acciones estratégicas para eliminar de manera rápida, completa y sostenida las grasas trans de producción industrial del suministro de alimentos:

 

Examen de las fuentes dietéticas de grasas trans de producción industrial y de los cambios de política necesarios.

 

Fomento de la sustitución de las grasas trans de producción industrial por grasas y aceites más saludables.

 

Legislación o aprobación de medidas reguladoras para eliminar las grasas trans de producción industrial.

 

Evaluación y seguimiento del contenido de grasas trans en los alimentos y de los cambios del consumo de grasas trans por la población.