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Salud intestinal: cómo incorporar probióticos a la dieta

21 Jun 2018

Cada vez son más los pacientes que visitan mi consultorio con síntomas de malestar digestivo, como reflujo frecuente, intolerancias alimentarias, síndrome de intestino irritable, trastornos funcionales y diarreas frecuentes. Y a todos les digo lo mismo: la dieta es determinante porque forma parte del problema y de la solución.

El organismo posee un nuevo órgano, la microbiota. Se trata de gérmenes que no sólo se encuentran en el intestino, sino que también están presentes en todos los sistemas corporales que, de alguna manera, tienen contacto con el exterior, como la piel o el tracto ginecológico.

 

De hecho el alto número de nacimientos por cesárea, (ya que durante el parto natural, la madre le transmite al niño bacterias que son beneficiosas) la mala calidad de la dieta, alta en grasas y baja en fibra, el exceso de estrategias de asepsia y los períodos cada vez más breves de lactancia materna son algunos de factores que pueden empobrecer nuestra microbiota intestinal. Lo mismo ocurre con el uso prolongado de antibióticos o antiácidos, los cuales producen un desbalance, disbiosis, al atacar todas las bacterias del intestino, tanto las buenas como las malas.